Mostrando las entradas con la etiqueta oración. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta oración. Mostrar todas las entradas

domingo, 21 de febrero de 2021

El Ave María de Oro

EL AVEMARÍA DE ORO. 

¡Ave, María!
¡Blanco Lirio de la Gloriosa
y siempre Serena Trinidad!
¡Salve, Brillante Rosa del Jardín
de los Deleites Celestiales!

¡Oh, Tú, de Quien DIOS quiso nacer en este mundo, y de cuya Leche el Rey del Cielo quiso ser nutrido!.
Alimenta nuestras almas con las efusiones
de la Gracia Divina. Amén.

Promesas:

“A las Almas  que en vida Me hayan saludado con esta Oración, Me apareceré con gran resplandor en la hora de la muerte. Además, cuando el Alma  se separe del cuerpo, Me manifestaré con hermosura tan espléndida, que el Alma  sentirá un gran consuelo. En ese instante, experimentará algo semejante a las delicias del Paraíso.”

(Palabras de la Santísima Virgen a Santa Gertrudis)

viernes, 19 de febrero de 2021

Mis Conversaciones con las Almas del Purgatorio

MIS CONVERSACIONES CON LAS ALMAS DEL PURGATORIO


EUGENIA VON DER LEYEN

Nada impuro entrará en el Cielo

Para el alma manchada, pero sin culpas graves (pecados mortales), esta luz es ya un juicio; pues un estado de culpa no va bien con la infinita santidad y perfección de Dios. La unión con Dios "su eterna bienaventuranza", es, por tanto, imposible. El alma no sería capaz de soportar su Grandeza.


Ciertamente la mayor parte de las personas jamás entrarían al Cielo si no fuese por aquel lugar de purificación en el más allá. Dios dice a través de su Iglesia: "Quienes mueren en gracia y amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su salvación eterna, sufren una purificación después de su muerte a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en el gozo de Dios" (Catecismo Iglesia Católica 1054).


El presente tema tiene su fundamento en aquellas palabras de la Sagrada Escritura: "Santo y saludable es el pensamiento de rogar por los difuntos para que se vean libres de sus pecados" (IIº Macabeos 12, 34-43).


La Iglesia nos recuerda también aquella parábola del Evangelio que habla de una prisión, de la cual nadie saldrá hasta no haber pagado el último céntimo (Mateo 5,24-25).


El alma que al momento de la muerte aún se halla manchada por el pecado, se siente inexpresablemente abatida ante la presencia de Dios, como aplastada por el peso de su culpa, que debe ser expiada; ella misma es quien se arroja al Purgatorio. Sólo entonces ella comprende lo que es Dios y su amor hacia las almas, igualmente la desgracia del pecado ante los ojos de su Divina Majestad. Ella desea lanzarse inmediatamente a los brazos de Dios, mas se siente totalmente indigna, se halla como encadenada; destrozada de arrepentimiento y de dolor, suspira y anhela a Dios y le agradece profundamente, pues todavía puede reparar y expiar sus tantas maldades.


La pobre alma es consciente de que está salvada, y esto la consuela en su tormento. Sin duda es una gran misericordia de Dios que aún después de la muerte exista un lugar donde se pueda reparar. El Purgatorio es, pues, un misterio de la gracia, un fuego de la Divina Misericordia.

 

También tormentos físicos

El terrible tormento que experimentan las almas por el deseo de Dios, se une a los castigos particulares correspondientes a cada pecado. Con el arrepentimiento y la Confesión se elimina el pecado, mas no el castigo merecido por él.


El fuego purificador, que la quema dentro, la atormentará especialmente en aquellas partes del cuerpo que fueron causa de pecado. Aunque el cuerpo ha quedado en la tierra, la pobre alma tendrá la sensación de tenerlo aún, pues este también tiene parte en el doloroso castigo, como aquellas que se aparecieron a Eugenia mostrando su boca llena de heridas, por los pecados cometidos con la lengua; o aquella otra con las manos ensangrentadas, por haber asesinado.


Este es un acto de la Divina Justicia, pues luego del Juicio Final el Purgatorio cesará, y el cuerpo, que juntamente pecó con el alma, quedaría impune.


Sor María de la Natividad (fallecida en 1798), en complemento a esto dice: "Algunos años antes del Juicio Universal, las penas del Purgatorio se incrementarán para cada alma en proporción a la grandeza de su culpa. Dios puede hacer sufrir a un alma en un año, todo aquello que debería haber sufrido en 100 años. Los ángeles comunicarán a las almas que, para pagar totalmente su deuda, sus sufrimientos aumentarán pues se acerca el Juicio Universal".



Las Pobres Almas son verdaderamente pobres

Las Almas del Purgatorio se llaman justamente "Pobres Almas", porque tienen gran necesidad de ser ayudadas. No pueden ya ofrecer obras a la Divina Justicia para satisfacer por sus errores, como cuando estaban en la tierra.


El Señor Obispo, Monseñor Keppler de Rottenberg, gran predicador de las Almas del Purgatorio, dice: "En el Purgatorio las almas se asemejan al péndulo de un reloj: sufren y esperan - sufren y esperan". Las almas sufren y sufren sin ganar ningún mérito. En cambio, al soportar pacientemente los dolores en el mundo, le hacen merecer la Felicidad Eterna. Los sufrimientos y penas de estas almas, según San Agustín, son peores que los tormentos que padecieron los mártires. Según Santo Tomás de Aquino y San Buenaventura, las almas en el Purgatorio arden en un fuego semejante al del Infierno (como los condenados), con la sola diferencia que las primeras agradecen y bendicen a Dios por su salvación, y las otras, en cambio, lo maldicen.


Esta es la razón por la que estas Benditas Almas son tan pobres, más que un mendigo, pues lo único que pueden es sufrir.


Según la Beata Ana Catalina Emmerick y Ana María Lindmayr, las almas que no pertenecen a la Iglesia son unas de las más necesitadas, pues no tienen a nadie que ore por ellas, quedan en absoluto abandono; sus familiares, que no creen en el Purgatorio, no rezan por ellas, ni hacen actos de caridad en su favor.



Las Pobres Almas ruegan por los vivos

En una revista publicada por la Iglesia bajo el título "Voces del más allá", aparece lo siguiente: Una monja francesa rezó y ofreció mucho por una Hermana suya difunta. Por bondad de Dios y para instrucción nuestra, se le apareció. Le dijo: "Hay almas que padecen su purgatorio en los lugares donde pecaron; algunas al pie del altar, pero no por alguna falta cometida allí, sino como premio a la devoción y respeto que en vida tuvieron al Sántisimo Sacramento y a otros lugares santos.


Estas sufren menos que si se hallaran en el Purgatorio, y Jesús, a quien ven con los ojos de la Fe y el alma, alivia sus tormentos.


Las Almas del Purgatorio no están ocupadas solamente en sus sufrimientos; ruegan mucho para que se haga la voluntad de Dios, y por los hombres que les han abreviado y aligerado sus dolores. Ellas alaban y magnifican al Señor por su misericordia infinita, pues a muchas de ellas sólo les faltó un mínimo para caer en el espantoso abismo y condenarse. Nunca podremos llegar a imaginar el enorme agradecimiento de estas pobres almas que de tal forma fueron libradas de Satanás.

 

La Indulgencia Plenaria es muy rara

Entre otras, una de las preguntas que la Monja le hizo a la difunta, fue: ¿Te ayuda la Indulgencia Plenaria? Respuesta: "Pocas, poquísimas personas son capaces de ganarlas; es necesaria una verdadera contrición del corazón y de la voluntad, lo cual es raro, muy raro, más raro de lo que se piensa; en el Purgatorio recibimos las indulgencias que se nos ofrecen según el querer de Dios. Si un alma está al extremo del deseo, esto es, cerca del cielo, ella puede ser liberada con alguna Indulgencia Plenaria que sea ofrecida, totalmente o en parte, a su favor. Pero para la mayoría de las almas esto no sucede. Si durante su vida las almas tuvieron poca estima o pensaron poco en las Indulgencias, Dios, Justo y Eterno, las recompensa según sus obras. Ellas reciben solamente lo que Él tenga a bien darles, mas casi nunca es una Indulgencia total".



El día de Navidad es la gran fiesta de las Pobres Almas

Otra pregunta: ¿El día de la conmemoración de los fieles difuntos son liberadas la mayoría de las almas?: "El día de los difuntos un gran número de almas, por una especial gracia de Dios, dejan el lugar de expiación y entran al Cielo; sólo en este día todas las almas tienen, sin excepción, parte en las oraciones de la Iglesia. Muchas almas por Justicia Divina reciben, durante los largos años que deben pasar en el Purgatorio, este único refrigerio. Por lo tanto, no es el día de los difuntos que la mayoría de las almas entran al cielo, sino el día de Navidad.



Mil años ante Dios son como un día

¿Cuánto duran las penas del Purgatorio? Esto es distinto para cada alma, sin embargo los tormentos más largos y más terribles son para aquellos de duro corazón; también aquellos de los que habla el Beato Enrique Suso (muerto en el año 1365): "Existen personas que han hecho airar tanto a Dios, que deberán sufrir en el Purgatorio hasta el último día. Son los pecadores obstinados, aquellos que han pospuesto su conversión para el final de su vida, los cuales tuvieron, pues, antes de morir, un mínimo de arrepentimiento".


No obstante, el concepto de tiempo para las Pobres Almas es totalmente diferente al nuestro. Según Ana María Lindmayr, una hora de purgatorio para ellas, se hace más largo que 20 años de sufrimientos en el mundo; para las que deben sufrir más, el tormento se hace eterno, y para las demás se hace breve.


La monja difunta, hablando del tiempo de las penas del Purgatorio, dice: "Te digo esto según los cálculos humanos, porque para nosotras es distinto... Estoy aquí desde hace ocho años, pero me parece haber estado dieciséis mil años... ¡Oh Dios mío!"



San Miguel, Patrono de las Pobres Almas

San Miguel Arcángel y las Pobres Almas. Un alma dijo: "Él no sólo es el testigo cuando se proclama la sentencia; es también ejecutor de la Divina Justicia... y acompaña al alma después de haber completado la purificación a la eterna felicidad. Es compasivo con nosotras y nos anima en nuestros tormentos hablándonos del Cielo". A veces viene acompañado de la Virgen, a quien vemos corporalmente en sus fiestas. En sus fiestas ella viene a visitarnos y regresa al Cielo con muchas almas. También nuestro Angel Custodio nos consuela...

Podemos ayudarlas de muchas formas

Y cómo?

1. Ante todo con la Santa Misa, que nunca podría ser sustituida por ninguna otra cosa. No sólo debemos mandarla celebrar, sino también asistir a ella. En la Santa Misa ofrecemos al Padre Celestial los méritos y sufrimientos de su Divino Hijo, sus santas Llagas y su preciosa Sangre, su tormentosa expiación. En su amor misericordioso por las almas, Él nos permite transferir este infinito y precioso tesoro a su favor, e igualmente recibir y ofrecer por ellas la Sagrada Comunión, claro está, todo sólo por medio de nuestra Santísima Madre. Ana María Lindmayr hace énfasis en esto: "Todas las buenas obras deben confiarse a nuestra Madre, no debemos ofrecer nada según nuestro propio querer".


"Les ayuda de un muy modo especial las llamadas "Misas Gregorianas", que se aplican durante todo un mes por los difuntos. Su origen se remonta al Papa San Gregorio Magno (540-604).


En su libro Diálogos se lee que San Gregorio tuvo una revelación por la que constataba que un religioso llamado Justo había pasado del Purgatorio a la Gloria gracias a la celebración de la Santa Misa, en la que se pidió por su eterno descanso y el perdón de sus pecados durante 30 días consecutivos... Después esto se hizo una costumbre... Las condiciones eran:

 


1º Las treinta Misas debían celebrarse en forma continua, sin interrupción, con excepción del Viernes Santo y debían aplicarse siempre por los mismos difuntos. 2º No era necesario que las celebrara un mismo sacerdote, ni en un mismo altar, ni en memoria de San Gregorio.



2. Por medio del sufrimiento reparador. Cualquier sufrimiento que se ofrezca por ellas les proporciona un gran alivio. La Beata Ana Catalina Emmerick dice: "Es imposible describir qué enorme consuelo les llevamos a las pobres almas con nuestro autodominio y nuestros pequeños sacrificios". Se sabe del Santo Cura de Ars que él pidió a Dios de poder sufrir por las noches en favor de las Almas del Purgatorio.



3. El rezo del Santo Rosario, después de la Santa Misa, es el medio más eficaz para ayudarlas. Por medio del Rosario son diariamente liberadas muchas almas, que de lo contrario habrían seguido sufriendo por muchos años más. Por este medio las encomendamos a la poderosa intercesión de la Madre de Dios, quien con el mayor de los gustos las socorre, ella que es la más grande consoladora.



4. También con el rezo y meditación del Vía Crucis les aliviamos en gran medida sus tormentos, ofreciendo al Padre los dolores y muerte de su amado Hijo y las lágrimas de su querida Madre.
En cada estación podríamos agregar "Oh Jesús mío, por tu crucifixión, ten piedad de nosotros y de todos los difuntos". También les es de gran provecho la oración de las cinco llagas, especialmente frente a la tumba del difunto.



5. Las indulgencias son de un valor inestimable, fue lo que dijeron las almas a María Simma (1915-2004). Ciertamente, pues ellas acortan sus padecimientos; de hecho, la indulgencia es la remisión total o parcial ante Dios de un castigo temporal por pecados que han sido perdonados, pero no expiados.
Atendamos a estos tesoros de gracias que Jesús ha ganado para nosotros con su pasión y nos es dado por medio de la Iglesia.



6. Ejercicios de virtud y buenas obras. Jesús, por medio de Ana María Lindmayr, nos recomienda: "Debemos proponernos cada semana una virtud específica y ejercitarnos en ella ante Dios y los hombres, aprovechando cada oportunidad que se nos presente". Estos actos, sin embargo, debemos ponerlos en manos de la Santa Madre, por medio de nuestro Ángel Custodio, para que ella los use como convenga mejor. Por ejemplo, los actos de humildad y de renuncia de sí mismo pueden servir para aquellas almas que deben sufrir a causa de su soberbia y desprecio de los demás". Ella dice expresamente: "Es justamente con la humildad que podemos ayudar a las Pobres Almas, mucho más que con cualquier penitencia que pudiésemos hacer".


Los sufrimientos de las almas que en vida pecaron con el demasiado comer y beber pueden ser aliviados con el ayuno; otras, en cambio, tienen necesidad de actos de paciencia y dulzura, para verse libres de las penas debidas a su impaciencia e ira. Los tormentos de quienes fueron duros de corazón pueden ser mitigados con las obras de misericordia, a estos les ayuda especialmente ayudar con donaciones para las misiones.



7. Un medio muy fácil para ayudarlas es la buena intención, por ejemplo, antes de hacer cualquier cosa decir: "En nombre de Dios" o "Jesús, todo por ti" o "Todo por tu Sagrado Corazón por medio de tu Santísima Madre".


Aquella Monja difunta dijo esto tan importante a su Hermana: "Sucede en el mundo, y hasta en los Monasterios, que muchas acciones y obras buenas en sí mismas no obtendrán en el día de la recompensa premio alguno por no haber sido antes ofrecidas a Dios".


También el llamado acto heroico de caridad hace parte de estas buenas intenciones en alivio de las almas.


Este acto consiste en ofrecer voluntariamente todas las obras buenas que hagamos en favor de los difuntos. Con esto no perdemos nada, porque: "Aquello que hicieron al más pequeño de mis hermanos, a mí me lo hicieron".



8. Algo bastante útil para las pobres almas, indica Ana María Lindmayr, es el agua bendita. Con frecuencia el Señor le encargaba rociar agua bendita. Tenía la piadosa costumbre de antes de acostarse dar agua bendita a las Almas del Purgatorio.


Ella escribió: "Una noche me olvidé y me fui a dormir; mas las pobres almas permanecieron todo el tiempo dando vueltas alrededor de mi cama, me levanté y las rocié con el agua bendita. Sólo hasta entonces pudieron descansar". Las Almas Santas sienten la fuerza purificadora y santificante del agua bendita, igualmente el amor con el cual se les da.


Santa María Magdalena de Pazzi solía decir a sus novicias: "¡Hermanas, no suban inútilmente las escaleras!", queriéndoles decir que hasta la más pequeña acción la hiciesen como acto de obediencia y con recta intención, ofreciéndola a Jesús por amor a Él!



9. Incluso el encender velas en su nombre las ayuda. Primero, por tratarse de un gesto de atención y amor hacia ellas; y lo otro, porque al estar benditas iluminan las tinieblas en que se puedan encontrar. Meditemos sobre nuestra enorme miseria y la desgracia que es estar en pecado, incluso venial, y hagamos nuevamente el firme propósito de combatir, con una entera confianza en la gracia de Dios, nuestra debilidad y nuestra maldad.


Vivamos desde hoy mismo conscientes de la Divina presencia de Jesús en nosotros para que seamos invadidos de Su Amor, que todo lo abraza, y conformados plenamente a Él. En esta íntima unión con Dios podremos desprendernos de todo y dar mucho más a aquellas que no pueden hacer nada por sí mismas: Las Pobres Almas del Purgatorio.



Oración de ofrecimiento por las Almas del Purgatorio

Amabilísimo y buen Dios, porque es Tu voluntad que oremos por las pobres almas del Purgatorio, te ofrecemos por medio de las purísimas manos de María, nuestra Madre, todas las Misas celebradas en este día para gloria tuya y por la libertad de todas las almas del Purgatorio. Te rogamos humildemente que tengas piedad de todas ellas y canceles sus culpas, por los infinitos méritos de tu amadísimo Hijo. Amén

domingo, 3 de enero de 2021

Antigua Oracion a San José

Antigua oración a San José, más de 1900 años de antigüedad (Libro de oraciones Pieta, página 12).

Oh San José, cuya protección es tan grande, tan poderosa y eficaz ante el trono de Dios, en tus manos entrego todos mis intereses y mis deseos. 

Oh San José, asísteme con tu poderosa intercesión. Obten para mí, de tu Divino Hijo, Nuestro Señor,  todas las bendiciones espirituales que necesito. A fin de que, habiendo conseguido, aquí en la tierra, la ayuda de tu poder celestial, pueda ofrecer mi gratitud y homenaje, al Padre más Amoroso. 

Oh San José, nunca me cansaré de contemplarte con el Niño Jesús dormido en tus brazos. No me atrevo a acercarme mientras que el Niño reposa 
sobre tu corazón. Abrázale fuertemente en mi nombre; y de parte mía, besa su fina y delicada Cabecita. Luego, suplicale que me devuelva ese beso a la hora de mi último suspiro. 

San José, patrón de los moribundos, ruega por nosostros. Amén. 

Rezarlo por nueve mañanas cosecutivas por lo que usted desea.

*Esta oración fue descubierta el año quincuagésimo de Nuestro Señor Jesucristo. En el siglo XVI, o en los años de 1500 A.D., envió el Papa esta Oración al Emperador Carlos. El emperador reibió esta oración al prepararse para emprender la batalla. 

Los que leyesen esta oración serán premiados. Igualmente se premiará a los que la escuchasen al ser leída o si la llevasen en su persona. A todas estas almas se les promete que no morirán repentinamente; ni se ahogarán; ni serán afectados por el veneno. No caerán en manos de sus enemigos; ni serán consumidos en ningún incendio; ni aun derrotados en la batalla.

miércoles, 30 de diciembre de 2020

Oracion a San José para pedir un buen esposo

Oh alabado y bendito San José, tú que tienes el poder de hacer posibles todas aquellas cosas imposibles para nosotros en este mundo, acudo a ti en búsqueda de ayuda para pedirte que me ayudes a encontrar a un hombre de bien y de fe para casarme y poder formar una buena familia que te sirva a ti y a nuestro Señor Jesucristo.

Acudo ante ti, oh esposo de María y padre terrenal de Jesús de Nazareth, tú que eres el mejor ejemplo que puede haber de ser un buen esposo y un gran padre de familia, siendo amoroso, dedicado y trabajador, ayúdame a encontrar un buen esposo para vivir con él, el gozo del matrimonio mientras guiamos nuestras vidas hacia la felicidad de vivir en la fe en Cristo.

Tú San José, hombre ejemplar y trabajador como ninguno, pon en mi camino un hombre de bien y trabajador que se gane el pan de cada día de forma honrada, que sea proveedor para su familia y sea el pilar que la sustenta, así como tú lo hiciste con tu sagrada familia estando en esta tierra.
Ante ti suplico, que me ayudes a encontrar un hombre familiar y cariñoso que siempre le dé a su familia amor y cariño, que siga los pasos que tú seguiste en este mundo para ser un padre y esposo ejemplar ante todos y que sirva a nuestro Dios, que siempre esté atento a su familia.

Yo prometo, Oh San José, que seré una buena mujer para él, así como quiero que él sea un buen hombre para mí, prometo arrodillada ante tu presencia que seré una buena esposa y madre y que juntos podremos formar una amorosa familia que te alabe y te bendiga por el resto de nuestras vidas.

Ante tus sagrados ojos se reflejan mis deseos de que, en sagrado matrimonio, me otorgues la agradable compañía de un buen esposo que me sirva de pilar para guardar y fortalecer mi fe en ti, para ambos ayudarnos a crecer espiritualmente, juntos cumpliremos cada una de las leyes de nuestro Señor y seremos fieles a ti.

Poderoso San José, te pido que lleguen a tus sagrados oídos mis súplicas, para que con tu grandísimo poder intercedas ante mí y me ayudes en esta búsqueda, tú conoces mis intenciones y sabes que yo soy una buena mujer y vengo humildemente ante ti para que me ayudes y pongas en mi camino un acompañante que sea bueno también, espero me ayudes a cumplir mi esperanza adorándote y sabiendo que tu tiempo es perfecto y, que tu voluntad siempre será mejor que la mía. 
Amén.

martes, 29 de diciembre de 2020

Oración para terminar y comenzar un año


Oracion para despedir el año viejo y recibir el año nuevo 

Se recomienda estar alrededor del nacimiento o pesebre. Juntos comienzan diciendo: 

“En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.  Amén ”

Luego se hace la siguiente oración:

Lector 1: “Señor, Dios, dueño del tiempo y de la eternidad, tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro. Al terminar este año queremos darte gracias por todo aquello que recibimos de ti.

Gracias por la vida y el amor, por las flores, el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser. Te ofrecemos cuanto hicimos en este año, el trabajo que pudimos realizar, las cosas que pasaron por nuestras manos y lo que con ellas pudimos construir.

Lector 2: Te presentamos a las personas que a lo largo de estos meses quisimos, las amistades nuevas y los antiguos que conocimos, los más cercanos a nosotros y los que estén más lejos, los que nos dieron su mano y aquellos a los que pudimos ayudar, con los que compartimos la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.

Pero también, Señor, hoy queremos pedirte perdón, perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado, por la palabra inútil y el amor desperdiciado.

Todos: Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho, y perdón por vivir sin entusiasmo. También por la oración que poco a poco se fue aplazando y que hasta ahora vengo a presentarte. Por todos los olvidos, descuidos y silencios, nuevamente te pido perdón.

A pocos minutos de iniciar un nuevo año, detengo mi vida ante el nuevo calendario aún sin estrenar y te presento estos días que sólo tú sabes si llegaré a vivirlos.

Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría, la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría. Quiero vivir cada día con optimismo y bondad llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y paz.

Cierra tú mis oídos a toda falsedad y mis labios a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes. Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno, que mi espíritu se llene sólo de bendiciones y las derrame a mi paso. Amén.”

Se termina rezando 1 Padrenuestro 1 Ave María  y 1 Gloria


lunes, 21 de diciembre de 2020

Ofrecimiento por las Almas del Purgatorio

DEVOTÍSIMO OFRECIMIENTO DE LA SAGRADA PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.

POR LAS BENDITAS ALMAS DEL PURGATORIO (se reza cada día de la semana)

OFRECE LAS PENAS Y EL TORMENTO QUE EL SEÑOR PADECIÓ DESDE QUE FUE PRESO HASTA QUE LO PRESENTARON AL PONTÍFICE ANÁS, DICIENDO:
Yo te ofrezco, dulcísimo Jesús por las almas del purgatorio, aquella prontitud de ánimo que mostraste para morir cuando, levantaos de la oración bañado del sudor de sangre, saliste a encontrar a tus enemigos, diciendo que Tú eras Aquel a quienes ellos buscaban.

Yo te ofrezco, dulcísimo Jesús por las almas del purgatorio, el gran dolor que sentiste por la gravísima culpa de la traición de Judas, vendiéndote a los judíos por treinta dineros, y con el fingido ósculo de paz entregándote en manos de vuestros enemigos: Dolor tan agudo y sensible que es uno de los mayores que atravesaron tu piadosísimo Corazón.

Yo te ofrezco, dulcísimo Jesús por las almas del purgatorio, aquellos actos de heroica piedad con que diste lugar a tus crueles, enemigos, para que se levantasen de la tierra, y curaste la oreja, que tu fervoroso  discípulo había cortado con celo de tu defensa al indigno siervo del Pontífice que te venía a aprender.

Yo te ofrezco, dulcísimo Jesús por las almas del purgatorio, aquella gravísima tribulación que padeciste cuando fuiste envestido en el huerto por tanto número de soldados, quienes  te prendieron y ataron con tan inhumana crueldad, que es imposible comprenderla con humano discurso.

Yo te ofrezco, dulcísimo Jesús por las almas del purgatorio, aquella admirable paciencia con que sufriste tantos golpes, oprobios y baldones, hasta arrancar los cabellos de tu sacrosanta cabeza, estando Tú como cordero humildísimo sin responder palabra alguna.

Yo te ofrezco, dulcísimo Jesús por las almas del purgatorio, aquellos actos internos que en medio de las opresiones hacías de amor de Dios, de tolerancia y resignación, ofreciendo siempre al Eterno Padre todos aquellos malos tratamientos que te hacían, en satisfacción de nuestros pecados.

Yo te ofrezco, dulcísimo Jesús por las almas del purgatorio, aquel dolor vivísimo que te atravesó el corazón cuando, en medio de tales tribulaciones, te hallaste solo y abandonado de vuestros más caros amigos, los cuales, cuando, te vieron preso y atado, huyeron todos.

Yo te ofrezco, dulcísimo Jesús por las almas del purgatorio, aquellas aflicciones y dolores que sufriste desde el huerto hasta la casa de Anás, por tantos golpes que te daban y las blasfemias que te decían los verdugos, haciéndoos caminar, con tanta prisa y desprecio por fuera y dentro de la ciudad.

Yo te ofrezco, dulcísimo Jesús por las almas del purgatorio, aquel acto de humildad y mansedumbre cuando delante del Pontífice Anás estuviste con las manos atadas en forma de reo y oyendo los cargos que te hacían y las falsa acusaciones que daban contra Ti, como si fueras el hombre más facineroso y más malo del mundo.

Yo te ofrezco, dulcísimo Jesús por las almas del purgatorio, aquella cruelísima bofetada que te dio aquel hombre vilísimo con tan infernal furia, que te desfiguro la mejilla, y la indecible paciencia y mansedumbre con que hablaste a aquel indigno Pontífice.

ORACIÓN.
PARA CADA DÍA DESPUÉS DE LOS OFRECIMIENTOS
PARA GANAR LAS SANTAS INDULGENCIA CONCEDIDAS POR CADA UNO DE ELLOS.

Dios eterno, por tu inmensa clemencia, y en nombre de tu hijo Jesucristo, y por los méritos de su pasión santísima, te suplico concedas eterno descanso a las afligidas almas que están retenidas en las acerbÍsimas penas del Purgatorio, para cuanto antes gocen de la bienaventuranza eterna, como lo desean. También te pido humildemente, Dios mío, en nombre de Jesucristo, hijo tuyo y redentor del mundo, perdones todos los pecados que yo y todos los vivientes hemos cometido, que a todos nos des verdadero arrepentimiento, para enmendarnos y observar tu divina ley, con los auxilio de gracia que necesitamos, para mejor servirte en esta vida y alabarte en la eterna gloria, que esperamos por tu infinita misericordia. Amén.

Padre nuestro, Avemaría y Gloria Patri

Señor, pésame de haber pecado, ten misericordia de nuestras almas y descansen en paz las del Purgatorio, auméntese y tenga perfecta paz y tenga prefecta paz y unión la cristiandad toda, extírpense todas las herejías y conviértanse todos los herejes a tu Santa Iglesia Católica, Apostólica, Romana, cuyas necesidades sean socorridas superabundantemente, todo en honra y gloria de la Santísima Trinidad. Amén.

ORACIÓN.
Oh Dios, creador y redentor de las almas, concede a las de tus siervo y siervas la redención de todos sus pecados, para que consigan por las piadosas oraciones de tu iglesia, la indulgencia y el perdón que siempre desearon. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

jueves, 10 de diciembre de 2020

Oracion a San José por un Alma del Purgatorio

ORACION A SAN JOSE POR UN ALMA DEL PURGATORIO.

Amorosísimo San José, que tan tiernamente amaste a Jesús y tan vivamente sentiste la privación de su presencia cuando le perdiste en el templo, te encomiendo con todo fervor el alma de (se dice el nombre), que, lejos tal vez de la beatífica presencia de Dios, está ahora padeciendo en el purgatorio.

!Oh santo patriarca! sé su consuelo en aquel lugar de pena y expiación, dígnate aplicarle los piadosos sufragios de los fieles, particularmente los míos. 

Constitúyete su intercesor para con Jesús y María y rompe con tu poderosa oración sus cadenas, para que pueda abismarse en el seno de Dios y gozar cuanto antes de la felicidad eterna. Así sea.

Señor Jesús, Tú que por tu pasión dolorosa redimiste a todas las almas, a aquellas que están el purgatorio llévalas al Cielo por intercesión de la Virgen y San José. Amén. 

domingo, 29 de noviembre de 2020

Oracion para cada día del Adviento


Oracion para cada día del Adviento

"Ven, Señor Jesús, te necesitamos. Acércate a nosotros. Tú eres la luz: despiértanos del sueño de la mediocridad, despiértanos de la oscuridad de la indiferencia".

Papa Francisco - 29 de Noviembre 2020

jueves, 19 de noviembre de 2020

Consagracion a la Virgen de Guadalupe ante la pandemia

Oración de Consagración a la Virgen de Guadalupe

SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA DE GUADALUPE, Madre del Verdaderísimo Dios por quien se vive, Madre de Jesucristo, el sol que viene de lo alto para iluminar nuestra vida, TÚ, que te apareciste al laico Juan Diego y lo convertiste en instrumento del Evangelio, recibe nuestra plegaria: Nosotros tus hijos, con el corazón de aquel digno mensajero del Tepeyac, deseamos consagrarnos a ti.

En medio de la tempestad, a ti que escuchas el clamor de tu pueblo que padece el flagelo de la enfermedad en el cuerpo y el espíritu, te entregamos a todos tus hijos agobiados en su salud y a aquellos que con su corazón valiente los asisten. Cubre con tu manto poderoso a tu nación mexicana y líbranos de la pandemia.

TE CONSAGRAMOS el corazón de la patria: las familias; para que se conviertan en auténtica Iglesia doméstica donde se custodie al matrimonio y se vele por la educación cristiana de los hijos, ¡libra nuestras familias de las ideologías perversas que las corrompen y las destruyen! Te consagramos a todos los matrimonios para que en un mundo disperso puedan ser fieles y sean testimonio de amor en la sociedad indiferente. Que brote la belleza las familias como las rosas en el invierno.

MADRE COMPASIVA, te consagramos a las mujeres embarazadas, a los niños, futuro de nuestra sociedad. Especialmente a los bebés que en el vientre materno se forman portentosamente, para que los coloques con tus amorosas manos en el corazón de tu Hijo. Mantenlos siempre bajo tu sombra y protección.

TE CONSAGRAMOS a nuestros sacerdotes y a nuestros Obispos, al Papa Francisco, a todos ellos que nos enseñan la imagen de Nuestro Señor Jesucristo. Bríndales a cada uno tu aliento, tu palabra de consuelo. Henos aquí, Madre Nuestra unidos en todo el país por la fe, volvemos a ti con el deseo de expresarte cuanto te amamos y adoramos a Jesús. Hoy nuestras voces resuenan como campanas que gritan al mundo que la fe está viva, que nuestro Dios está vivo: ¡Somos la sal de la tierra! ¡Somos la luz del mundo! ¡Somos semilla del Reino! ¡Somos Iglesia! Doncella del Valle de México, mujer vestida del sol, recibe a nuestra patria sobre la que posas tus sagradas plantas: ¡somos tus hijos! En esta nación que has elegido seremos destellos de luz como las estrellas de tu manto y guías del cielo para nuestra patria que navega en la oscuridad.

NOS CONSAGRAMOS como portadores del Evangelio, heraldos de la Buena Noticia, defensores de la vida, custodios de la fe y protagonistas del Reino de Jesús nuestro Rey y Señor. En este confinamiento ven y visítanos como a Juan Bernardino y sana lo profundo de nuestro pueblo que junto con el canto de los cenzontles eleva sus voces a ti, la que siempre estás aquí porque eres Nuestra Madre y proclamamos: ¡somos tus hijos! ¡Somos los laicos! ¡Somos Juan Diego! NIÑA HERMOSA, nos encaminamos presurosos al mundo, a nuestros pueblos y ciudades, para grabar en el ayate humilde de nuestros corazones tu sagrada imagen; para construir como pediste a Juan Diego una sola casita donde todos tus hijos vivamos en paz, donde tú nos escuches y veamos a Jesús. “Señora mía: ya voy a cumplir tu mandato, ¡Indícanos a dónde subir para recoger las flores!

Me despido de ti, yo, (nombre) tu humilde siervo e hijo tuyo (sierva e hija tuya) Que nuestra Fe sea más ardiente, que la fría estación invernal de este momento de sufrimiento. Juntos en ACCIÓN POR LA UNIDAD, LA ESPERANZA Y LA LIBERTAD.

¡Santa María de Guadalupe, Reina de México y de América, ¡Salva nuestra Patria y conserva nuestra Fe! ¡VIVA CRISTO REY!

sábado, 31 de octubre de 2020

Noviembre 2020, cada día puedes ganar Indulgencias


Mons. Pedro Agustín Rivera Díaz

El 22 de octubre, por mandato especial del Papa Francisco, la Penitenciaria Apostólica decretó normas especiales, para que todos los días del mes de noviembre, se pueda ganar la Indulgencia Plenaria a favor de los fieles difuntos.

Estas normas se determinan a causa de los riesgos a la salud por la COVID-19; para evitar aglomeraciones en cementerios y templos; para cuidar de la salud de los fieles y sobre todo para tomar conciencia de la misericordia de Dios que se derrama sobre los que peregrinamos en este mundo y los que ya han muerto.

La Indulgencia Plenaria se puede ganar, todos los días de noviembre:
1. Visitando un cementerio o lugar donde se depositan las cenizas de fieles difuntos.

2. Acudiendo a una parroquia u oratorio para rezar piadosamente un "Padre Nuestro" y el "Credo", en sufragio por el alma de nuestros difuntos.

Los ancianos, los enfermos y todos aquellos que por el confinamiento no están saliendo de su hogar. Desde su casa pueden ganar la Indulgencia Plenaria, cada día, realizando alguno de los siguientes actos:

a) Orado por los difuntos, ante una imagen de Jesús o de la Santísima Virgen María, (por ejemplo el Rosario, la Coronilla a la Divina Misericordia o algunas oraciones piadosas)

b) Meditando alguno de los pasajes del Evangelio: Mt 25, 31-46; Jn 6, 51-58; Lc 23, 44-46. 50. 52-53; 24, 1-6.

c) Ofreciendo a Dios los dolores y las dificultades de la propia vida.

Para ganar cada día la Indulgencia Plenaria, la cual se puede aplicar por un difunto, además de la acción realizada con ese fin, se requiere desapego del pecado, orar por las intenciones del Papa, y en cuanto sea posible, confesarse ante un sacerdote y recibir la comunión eucarística.

jueves, 29 de octubre de 2020

¿Rezamos por las intenciones de Dios Padre?

¿Alguna vez has rezado por las intenciones que Dios tiene en Su Corazón?

Días pasados meditando al terminar mi oración, me puse a pensar que rezo por las intenciones que mis hermanos guardan en su corazón y que desconocemos...

Así llegó mi pensamiento hasta el Corazón de Dios Padre, y me dije: Dios debe tener intenciones en Su Corazón, y si bien utilizamos mucho la jaculatoria "Sagrado Corazón de Jesús, en Ti Confío " nunca rezamos precisamente por las intenciones que Dios tiene en Su Corazón...

Fue allí que hablé con el Padre Omar, mi guía, y me dijo que era correcto rezar también por El y Sus intenciones, ya que finalmente Sus intenciones también son en beneficio nuestro.

Desde ese día, cada día, al inicio de mis oraciones nocturnas y ante de toda oración, ofrezco 1 Padrenuestro 1 Ave María y 1 Gloria por las intenciones que Dios Padre tenga en Su Corazón. 

Al fin Jesús reiteradas veces menciona en el Evangelio que todo sea para Gloria de Su Padre que está en el Cielo.

Ojalá tu también, como yo te unas cada día a rezar por las intenciones que Dios Padre tenga en Su Corazón. 

Jesús en Ti Confío!!!...

miércoles, 28 de octubre de 2020

Santos Simón y Judas Tadeo 28 de Octubre

Santos Simón y Judas Tadeo,Apóstoles - 28 de octubre

Patronazgos: Simón es patrono de los madereros, los trabajadores forestales, albañiles, curtidores, talabarteros, tejedores y tintoreros; y Judas protector en graves dificultades y preocupaciones, en situaciones desesperadas y «causas perdidas».

Oración:

Apóstol gloriosísimo de Nuestro Señor Jesucristo, aclamado por los fieles con el dulce título de ABOGADO DE LOS CASOS DESESPERADOS, hazme sentir tu poderosa intercesión aliviando la gravísima necesidad en que me encuentro. Por el estrecho parentesco que te hace primo hermano de Nuestro Señor Jesucristo, por la privaciones y fatigas que por El sufriste, por el heroico martirio que aceptaste gustoso por su amor, por la promesa que el divino Salvador hizo a Santa Brígida de consolar a los fieles que acudiesen a tu poderosa intercesión, obtenme del Dios de las misericordias y de su Madre Santísima la gracia que con ilimitada confianza te pido a Ti, Padre mío bondadosímo, seguro que me la obtendrás siempre que convenga a la gloria de Dios y bien de mi alma. Así sea.

Glorioso Apóstol San Judas Tadeo, ruega por nosotros. (Repetir 3 veces)

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración a san Judas Tadeo para pedir trabajo:

“Consígueme un trabajo en que me realice como humano y que a mi familia no le falte lo necesario…”

San Judas Tadeo, intercesor de todo problema difícil: consígueme un trabajo en que me realice como humano y que a mi familia no le falte lo necesario en ningún aspecto de la vida, que lo conserve a pesar de las circunstancias y problemas adversos.

Que en él progrese mejorando siempre mi calidad y gozando de salud y fuerza. Y que día a día trate de ser útil a cuantos me rodean. Asocio tu intercesión a la Sagrada Familia, de la cual eres pariente y prometo difundir tu devoción como expresión de mi gratitud a tus favores. Amén.

Oraciòn a San Simón :

¡Oh glorioso San Simón, que eres primo de Jesús y también un fiel seguidor devoto. Te llaman "el Zelote" (el defensor) indicando que estaban dispuestos a entregar tu vida por defender tu religión y dar tu libertad como persona humana. Te pedimos nos obtenga la gracia de estar dispuestos a dar nuestra vida por Cristo y a trabajar por la libertad y la paz que solamente Dios puede dar. Ayúdanos a entregarnos a nosotros mismos a Dios aqui en la tierra y ser recibido por él para gozar de la dicha eterna en el cielo. Amén.

Oración:

Señor Dios nuestro, que nos llevaste al conocimiento de tu nombre por la predicación de los Apóstoles, te rogamos que, por intercesión de San Simón y San Judas, tu Iglesia siga siempre creciendo con la conversión incesante de los pueblos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén

Oracion de Sanación a San Judas Tadeo

Oh santísimo Apóstol San Judas Tadeo, me pongo en estos momentos bajo tu cuidado, confiando en tu ayuda fiel y generosa.

Ruega por mí, pobre pecador que estoy desesperado(a) y angustiado(a). Ayúdame a recordar que no estoy solo en mis luchas, que tú me acompañas y me guías a la plenitud de la luz y la verdad de Dios.

San Judas Bendito, te suplico que te unas mí en mi humilde plegaria para pedirle a Dios que me envíe esperanzas en este momento de prueba, consuelo en mi dolor, coraje en mis miedos, fe en la debidilidad y la sanación en medio de todos mis retos y contrariedades.

Por favor, solicítale a nuestro amoroso Padre celestial, que venga pronto a socorrerme, que en su inmensa misericordia se apiade de esta condición de salud que me lastima y no me permite llevar una vida plena junto a los míos.

- Pedir aquí la gracia que desea-

Ven Señor, lléname de tu poderosa gracia para aceptar los sucesos de dolor que transcurren en mi vida y fortalece mi fe para que pueda superar este momento difícil

Te entrego ahora mis dolores, mis lamentos, todo lo que tengo y todo lo que soy, todas mis aflicciones y todas las cargas emocionales por las que estoy atravesando.

Ruego también a la Santísima Virgen, Madre Santísima del Verbo Encarnado para que sea mi gran auxilio en esta necesidad, para que me cobije bajo su manto de ternura y me levante esperanzado hacia una vida mejor

Y a ti, querido Apóstol del Señor, San Judas Tadeo, gracias por la promesa de la esperanza y fidelidad confiada a todos los que creen en tu devoción. Fortalece e inspírame para dar también este regalo de la esperanza a muchos otros.

Amén.

Oracion a San Judas Tadeo

¡Santo Apóstol San Judas, fiel siervo y amigo de Jesús!, la Iglesia te honra e invoca universalmente, como el patrón de los casos difíciles y desesperados. Ruega por mi, estoy solo y sin ayuda.

Te imploro hagas uso del privilegio especial que se te ha concedido, de socorrer pronto y visiblemente cuando casi se ha perdido toda esperanza. Ven en mi ayuda en esta gran necesidad, para que pueda recibir consuelo y socorro del cielo en todas mis necesidades, tribulaciones y sufrimientos, particularmente (haga aquí su petición), y para que pueda alabar a Dios contigo y con todos los elegidos por siempre.

Te doy las gracias glorioso San Judas, y prometo nunca olvidarme de este gran favor, honrarte siempre como mi patrono especial y poderoso y, con agradecimiento hacer todo lo que pueda para fomentar tu devoción.
Amén.


viernes, 9 de octubre de 2020

Plegaria al Corazón de María


Corazón inmaculado de María, en todo semejante al de Jesús; compasivo y portador espléndido de todas las gracias divinas para los hombres, tus hijos. A ti acudo confiadamente y te digo y te diré siempre:

Dulce Corazón de María, se la salvación del alma mía.

En mis alegrías y mis penas, en la dicha y en el dolor,

Dulce Corazón de María, se la salvación del alma mía.

En los peligros de alma y cuerpo, en cualquier adversidad espiritual y temporal,

Dulce Corazón de María, se la salvación del alma mía.

En los momentos de duda y en las luchas de la vida, cuando no encuentre apoyo humano y no sepa a quien acudir sino a ti, oh Madre,

Dulce Corazón de María, se la salvación del alma mía.

En las tentaciones que pongan a prueba mi fidelidad a Dios; cuando esté en peligro de perder la gracia divina,

Dulce Corazón de María, se la salvación del alma mía.

En la escuela de la palabra de Dios, en el recorrido de la fe; en ms empeños por conseguir la perfección cristiana a la que me llama el Señor; en mis trabajos apostólicos por el reino,

Dulce Corazón de María, se la salvación del alma mía.

En la hora suprema de mi muerte, cuando habré de vivir intensamente la esperanza de mi salvación eterna,

Dulce Corazón de María, se la salvación del alma mía.

Corazón inmaculado de María, siempre abierto a nosotros tus hijos, concédeme todas estas gracias, haz que te ame siempre con aquel amor tierno con que te amó el mismo Jesús.

Amén.

Oración por las Almas del Purgatorio


ORACIÓN A LA VIRGEN DEL CARMEN POR LAS BENDITAS ALMAS DEL PURGATORIO.      
Dios misericordioso, que nos perdonas y quieres la salvación de todos los hombres, imploramos tu clemencia para que, por la intercesión de María Santísima y de todos los santos, concede a las almas de nuestros padres, hermanos, parientes, amigos y bienhechores, que han salido de este mundo, la gracia de llegar a la reunión de la eterna felicidad.

Santísima Virgen María, Reina del purgatorio; vengo a depositar en tu Corazón Inmaculado una oración en favor de las almas benditas que sufren en el lugar de expiación. Dígnate escucharla, clementísima Señora, si es ésta tu voluntad y la de tu misericordioso Hijo, Amén.

1.- María Reina del Purgatorio, te ruego por aquellas almas por las cuales tengo o pueda tener alguna obligación, sea de caridad o de justicia.

Dios te salve María…

Dales, Señor, el descanso eterno. Y la luz perpetua les alumbre. Descansen en paz. Amén.

2.- María, Reina del Purgatorio, te ruego por las almas abandonadas, olvidadas y a las cuales nadie recuerda; tú, Madre, que te acuerdas de ellas, aplícales los méritos de la Pasión de Jesús, tus méritos y los de los santos, y alcancen así el eterno descanso.

Dios te salve María…

Dales, Señor, el descanso eterno. Y la luz perpetua les alumbre. Descansen en paz. Amén.

3.- María, Reina del Purgatorio, te ruego por aquellas almas que han de salir más pronto de aquel lugar de sufrimiento, para que cuanto antes vayan a cantar en tu compañía las eternas misericordias del Señor.

Dios te salve María…

Dales, Señor, el descanso eterno. Y la luz perpetua les alumbre. Descansen en paz. Amén.

4.- María, Reina del Purgatorio, te ruego de una manera especial por aquellas almas que han de estar más tiempo padeciendo y satisfaciendo a la Divina Justicia. Ten compasión de ellas, ya que no pueden merecer sino sólo padecer; abrevia sus penas y derrama sobre estas almas el bálsamo de tu consuelo.

Dios te salve María…

Dales, Señor, el descanso eterno. Y la luz perpetua les alumbre. Descansen en paz. Amén.

5.- María, Reina del Purgatorio, te ruego de un modo especial por aquellas almas que más padecen. Es verdad que todas sufren con resignación, pero sus penas son atroces y no podemos imaginarlas siquiera. Intercede Madre nuestra por ellas, y Dios escuchará tu oración.

Dios te salve María…

Dales, Señor, el descanso eterno. Y la luz perpetua les alumbre. Descansen en paz. Amén.

Oración:

Virgen Santísima, te pido que, así como me acuerdo de las benditas almas del Purgatorio, se acuerden de mí los demás, si he de ir allá a satisfacer por mis pecados. En ti, Madre mía, pongo toda mi confianza de hijo, y sé que no he de quedar defraudado. Amén.

23 de Septiembre - Padre Pío

23 DE SEPTIEMBRE SAN PÍO DE PIETRELCINA (PADRE PÍO) El padre Francesco Forgione nació en Pietrelcina, provincia de Benevento, el...