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jueves, 21 de enero de 2021

¿Porque llora Maria?... Meditación


¿Porque llora Maria?...
Meditación 
Autor: Javier Ils

Cuando te digan que en tal o cual lugar una imagen de María ha llorado, no acudas a verlo como un show,  no es bueno ni grato, ni atractivo, ver a una Madre llorar...

Más bien pregúntate ¿porque llora María?...
Quizás por la falta de amor que hay en el mundo, tal vez por la falta de reconciliación, o puede ser porque no hay conversión...

Pero esto es, quizás lo más acertado de pensar, cuando Jesús nos legó al pie de la cruz a Su Madre como Madre nuestra,  ella nos adoptó de manera especial,  nos ve a cada uno como a Su pequeño Jesús. 

Cuando uno de esos pequeños Jesús se aleja por el pecado de Su amado Hijo Jesús, ella llora y lo hace como verdadera Madre de amor.

Esto no es un show, es una realidad, ella verdaderamente nos considera sus hijos y sufre por cada uno de nosotros, si te enteras que ella está llorando, como hijo mimado desvivete por buscar una manera de hacerla reír, recuerda que si María ríe, Jesús ríe y esta feliz!!!...

domingo, 3 de enero de 2021

Dulce Nombre de Jesus

DEL NOMBRE DE JESÚS Meditación VIII tomado de “Meditaciones para la octava de Natividad hasta la Epifanía” de San Alfonso María de Ligorio. 

El nombre de Jesús es nombre divino, anunciado a María de parte de Dios por el arcángel san Gabriel; y por esto dijo san Pablo, que era nombre sobre todo nombre, en el que solamente se halla la salvación.

Este nombre es comparado por el Espíritu Santo al aceite, por la razón, dice san Bernardo, de que así como el aceite es luz y comida, y también medicina; así el nombre de Jesús es luz para el entendimiento, alimento para el corazón y medicina para el alma.

Es luz para el entendimiento, pues con este nombre se convirtió el mundo, sacándole de las tinieblas de la idolatría a la luz de la fe. Nosotros que hemos nacido en estas regiones, donde antes de la venida de Jesucristo todos nuestros antepasados eran gentiles, seríamos aún tales, si no hubiese venido el Mesías a iluminarlos.

¡Cuánto, pues, debemos agradecer a Jesucristo el don de la fe! Y ¿qué sería de nosotros en el África o en América, entre herejes o cismáticos? El que no cree, está perdido; y verosímilmente del mismo modo nos hubiésemos perdido nosotros.
Es también el nombre de Jesús el alimento que nutre nuestros corazones; porque él nos recuera lo que Jesús ha hacho por salvarnos. De aquí es que nos consuela este nombre en las tribulaciones, nos da fuerza para andar por el camino de la salvación, nos anima en las desconfianzas, nos enciende para amar, recordando lo que ha padecido nuestro Redentor por salvarnos.

Este nombre, finalmente, es medicina para el alma, haciéndola fuerte contra las tentaciones de nuestros enemigos.

Tiembla el infierno, y huye al invocar este santo nombre, según aquello que dice el Apóstol: En el nombre de Jesús se dobla toda rodilla de los que están en el cielo, en la tierra y en los infiernos. Filipenses 2, 10.

El que es tentado y llama a Jesús, no cae, y quién siempre le invocare no caerá y será salvo, según la palabra del salmo: Invocaré al Señor alabándole: y seré salvo de mis enemigos. Sal. 18, 4.

Y ¿quién, que siendo tentado le ha invocado, se ha perdido jamás? Se pierde el que no le invoca en su ayuda, o quién persistiendo la tentación deja de invocarle.

Afectos y súplicas

¡Oh! Hubiese yo siempre invocado a Vos, Jesús mío, y nunca habría sido vencido por el demonio! He perdido miserablemente vuestra gracia, porque en las tentaciones me he descuidado de llamaros en mi ayuda.
Ahora lo espero todo de vuestro santo nombre. 

Escribid, pues, o Salvador mío, grabad en mi pobre corazón vuestro poderosísimo nombre, para que teniéndolo allí impreso juntamente con el amor a Vos, lo tanga siempre en la boca, pronunciándolo en todas las tentaciones que me prepara el infierno, para volver a verme su esclavo y separado de Vos.

En vuestro nombre encontraré yo todo bien. Si fuese afligido, el me consolará, pensando cuánto os habéis afligido por mi amor.

Si me viese desconfiado por mis pecados, él me dará valor, recordándome que habéis venido al mundo para salvar los pecadores: si fuese tentado, vuestro nombre me dará fortaleza trayéndome a la memoria, que más podéis Vos ayudarme, que abatirme el infierno. Si, finalmente, me hallase frio en vuestro amor, él me dará fervor, representándome cuánto Vos me habéis amado.

Jesús mío, Vos sois y espero que siempre seréis el único amor mío. Os doy todo mi corazón, y a Vos solamente quiero amar, y quiero invocaros cuanto más a menudo podré. Quiero morir con vuestro nombre en la boca, nombre de esperanza, nombre de salvación, nombre de amor.

¡Oh María! Si me amáis, esta es la gracia que habéis de alcanzarme, hacedme invocar siempre vuestro nombre y el de vuestro Hijo; haced que ellos sean el respiro de mi alma, y que los repita siempre en vida para repetirlos en el último aliento que tendré en la hora de la muerte.

Jesús y María, ayudadme: Jesús y María, yo os amo.

Jesús y María, a Vos encomiendo mi alma.

lunes, 23 de noviembre de 2020

El Poder de la Santa Misa

Varios conceptos para tener en cuenta cuando participamos de la Santa Misa con devoción...

- A la hora de tu muerte, tu mayor consolación será las Misas que durante tu vida oíste.

- Cada Misa que oíste te acompañaran al Tribunal Divino y abogarán para que alcances el perdón.

-Con cada Misa puedes disminuir el castigo temporal que debas por tus pecados, en proporción con el FERVOR que la oigas.

- Con la asistencia devota a la Santa Misa rindes el mayor homenaje a la Humanidad Santísima de Nuestro Señor. La Santa Misa bien oída suple tus mayores negligencias y omisiones.

- Por la Santa Misa bien oída se te perdonan todos los pecados veniales que estás resuelto a evitar, y muchos otros de que ni siquiera te acuerdas. Por ella pierde también el demonio el dominio sobre ti.

- Además, ofreces el mayor consuelo a las almas benditas del Purgatorio.

- Una Misa oída mientras vives te aprovechará mucho más que muchas que ofrezcan por ti después de tu muerte.

- Te libras de muchos peligros y desgracias, en los cuales quizás caerías si no fuera por la Santa Misa. 

- Acuérdate también de que con ella acortas tu purgatorio.

- Con cada Misa aumentas tus grados de gloria en el Cielo. En ella recibes la bendición del Sacerdote, que Dios ratifica en el cielo.

- Durante la Misa te arrodillas en medio de una multitud de ángeles que asisten invisiblemente al Santo Sacrificio con suma reverencia.

- Consigues bendiciones en tus negocios y asuntos temporales.

-  Cuando oímos Misa en honor de algún Santo Particular, dando gracias a Dios por los favores pedidos a este Santo no podemos menos de ganarnos su protección y especial amor, por el primer gozo y felicidad que de nuestra buena obra se le sigue.

- Todos los días que oímos Misa estaría bien que, además de las otras intenciones, tuviéramos la de honrar al Santo del día.

Festividad de Cristo Rey del Universo

CRISTO REY
Último domingo del año litúrgico 

La celebración de la Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo, cierra el Año Litúrgico en el que se ha meditado sobre todo el misterio de su vida, su predicación y el anuncio del Reino de Dios.

La fiesta de Cristo Rey fue instaurada por el Papa Pío XI el 11 de diciembre de 1925. El Papa quiso motivar a los católicos a reconocer en público que el mandatario de la Iglesia es Cristo Rey.

Durante el anuncio del Reino, Jesús nos muestra lo que éste significa para nosotros como Salvación, Revelación y Reconciliación ante la mentira mortal del pecado que existe en el mundo. 

Jesús responde a Pilatos cuando le pregunta si en verdad Él es el Rey de los judíos: "Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuese de este mundo mi gente habría combatido para que no fuese entregado a los judíos; pero mi Reino no es de aquí" (Jn 18, 36). 

Jesús no es el Rey de un mundo de miedo, mentira y pecado, Él es el Rey del Reino de Dios que trae y al que nos conduce.

Meditacion:

En este día que hemos celebrado la Fiesta de Cristo Rey del Universo.
Tristemente el mundo hoy está dividido en dos, aquellos que como el Domingo de Ramos gritaban Hosanna el que viene en nombre del Señor, y que unos días después decían a Pilato, Crucificale, crucificale.

Hoy hemos aclamado a Jesús como Rey del Universo,  Universo del cual somos parte y si le aclamamos como nuestro Rey ello conlleva al renunciamiento del pecado, solo así Jesús puede Reinar en nuestros corazones, mientras solo gritamos Viva, Viva pero no nos sometamos a Su Santa Voluntad,  solo seremos como aquellos del Domingo de Ramos, luego de dar Loas al Rey lo mandaremos crucificar con nuestros pecados!!

Te invito a reflexionar estas humildes palabras!

Jesús, en Ti Confío!...

sábado, 31 de octubre de 2020

1 de Noviembre Festividad de Todos los Santos

REFLEXIÓN DE LA SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS 

Celebramos el día 1 de noviembre la Solemnidad de Todos los Santos, solemnidad que nos muestra la belleza del Cielo, de la Vida, de la santidad, frente a las fiestas paganas del Halloween, que no son sino una expresión de la monstruosidad de la cultura de muerte en la que vivimos, que le ha dado la espalda con desprecio al Dios de la Vida. 

Así, la Solemnidad de Todos los Santos es una fiesta que nos llena de esperanza, tal y como dice San Juan en la segunda lectura: «Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es» (1 Jn 3,2). El Señor vuelve a recordarnos hoy la llamada que nos ha hecho a mostrar la santidad y la belleza de Dios en nuestra vida concreta, sabiendo que ha sido Él el que nos ha elegido, junto al resto de la Iglesia, para Él y para esa misión: «Porque tú eres un pueblo consagrado al Señor tu Dios; él te ha elegido a ti para que seas el pueblo de su propiedad personal entre todos los pueblos que hay sobre la haz de la tierra» (Dt 7,6). Así, no podemos sino darle gracias al Señor por semejante gracia que nos ha concedido y combatir para defenderla: «Pero al presente, libres del pecado y esclavos de Dios, fructificáis para la santidad; y el fin, la vida eterna. Pues el salario del pecado es la muerte; pero el don gratuito de Dios, la vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro» (Rm 6,22-23).

El Señor nos promete la vida eterna, el estar insertos en comunión con Dios eternamente en el Cielo, y de hecho, comenzar a saborear aquí ya un poco la Vida Eterna, que como dice el mismo Jesucristo: «Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien Tú has enviado» (Jn 17,3). Pero, como dirá San Pedro: «Sed sobrios y velad. Vuestro adversario, el Diablo, ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. Resistidle firmes en la fe» (1 Pe 5,8-9).

Día tras día el maligno nos presenta espejismos, falsas seguridades, placeres efímeros, deseando robarnos la semilla de la fe que nos ha plantado el Señor en el corazón, por lo que el Señor nos muestra la necesidad de combatir y defender la vocación a la que nos ha llamado, porque como dice San Pablo: «Ya no sois extraños ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y familiares de Dios» (Ef 2,19), y «sabemos que si esta tienda, que es nuestra morada terrestre, se desmorona, tenemos un edificio que es de Dios: una morada eterna, no hecha por mano humana, que está en los cielos» (2 Co 5,1). 

Por tanto, el Señor nos invita a SER UNO CON ÉL en la Cruz, sabiendo que «Fuimos, pues, con él sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva. Porque si hemos hecho una misma cosa con él por una muerte semejante a la suya, también lo seremos por una resurrección semejante» (Rm 6,4-5). 

Así, frente a la invitación del maligno de vivir en nuestra voluntad, el Señor nos llama a combatir, a amarle en la Cruz, a mostrarle a los demás la Vida Nueva que nos ha concedido el Señor gratuitamente en su Hijo Jesucristo; a desear la Vida Eterna: «Entrad por la entrada estrecha; porque ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella; mas ¡qué estrecha la entrada y qué angosto el camino que lleva a la Vida!; y poco son los que lo encuentran» (Mt 7,13-14), mas «¡Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni en la senda de los pecadores se detiene, ni en el banco de los burlones se sienta, mas se complace en la ley del Señor, su ley susurra día y noche!» (Sal 1,1-2). Porque, ciertamente, «quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará» (Mt 16,25).

Por tanto, en esta solemnidad el Señor no sólo hace revivir en mí, como dirá Pablo, «la esperanza a que habéis sido llamados por él; cuál la riqueza de la gloria otorgada por él en herencia a los santos» (Ef 1,18), sino que me invita a dar testimonio del amor de Dios y de que existe el Cielo: «En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros» (Jn 14,2-3). Así, «si habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Aspirad a las cosas de arriba, no a las de la tierra» (Col 3,1-2). Feliz día de Todos los Santos.

jueves, 29 de octubre de 2020

¿Rezamos por las intenciones de Dios Padre?

¿Alguna vez has rezado por las intenciones que Dios tiene en Su Corazón?

Días pasados meditando al terminar mi oración, me puse a pensar que rezo por las intenciones que mis hermanos guardan en su corazón y que desconocemos...

Así llegó mi pensamiento hasta el Corazón de Dios Padre, y me dije: Dios debe tener intenciones en Su Corazón, y si bien utilizamos mucho la jaculatoria "Sagrado Corazón de Jesús, en Ti Confío " nunca rezamos precisamente por las intenciones que Dios tiene en Su Corazón...

Fue allí que hablé con el Padre Omar, mi guía, y me dijo que era correcto rezar también por El y Sus intenciones, ya que finalmente Sus intenciones también son en beneficio nuestro.

Desde ese día, cada día, al inicio de mis oraciones nocturnas y ante de toda oración, ofrezco 1 Padrenuestro 1 Ave María y 1 Gloria por las intenciones que Dios Padre tenga en Su Corazón. 

Al fin Jesús reiteradas veces menciona en el Evangelio que todo sea para Gloria de Su Padre que está en el Cielo.

Ojalá tu también, como yo te unas cada día a rezar por las intenciones que Dios Padre tenga en Su Corazón. 

Jesús en Ti Confío!!!...

lunes, 12 de octubre de 2020

El Cristo del Perdón

En una iglesia dentro del Monasterio de Santa Ana y San José, en Córdoba, España, hay una cruz antigua. Es la imagen de la Cruz del Perdón que muestra a Jesús crucificado con su brazo derecho desclavado de la Cruz y hacia abajo.

Cuentan que un día un pecador fue a confesarse con el sacerdote bajo esta cruz. Como de costumbre, cuando un pecador era culpable de un delito grave, este sacerdote actuaba muy estrictamente.

No mucho tiempo después, esa persona volvió a caer y después de confesar sus pecados, el sacerdote amenazó: ′′Esta es la última vez que le he perdonado".

Pasaron muchos meses y aquel pecador fue a arrodillarse a los pies del sacerdote bajo la cruz y pidió perdón de nuevo. Pero esa ocasión, el sacerdote fue claro y le dijo: ′′No juegues con Dios, por favor. No puedo permitir que sigas pecando".

Pero extrañamente, cuando el sacerdote rechazó al pecador, de repente se escuchó un ruido de la Cruz. La mano derecha de Jesús se desclavó y movido por el arrepentimiento del aquel hombre, se escucharon las siguientes palabras: ′′Soy Yo quien derramó la sangre sobre esta persona, no tú".

Desde entonces, la mano derecha de Jesús permanece en esa posición, ya que sin parar invita al hombre a pedir y recibir perdón.

Fuente: Escritores de Luz

23 de Septiembre - Padre Pío

23 DE SEPTIEMBRE SAN PÍO DE PIETRELCINA (PADRE PÍO) El padre Francesco Forgione nació en Pietrelcina, provincia de Benevento, el...