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miércoles, 17 de marzo de 2021

¿Como Murio San José?


¿Cómo murió San José?

Muchos a lo largo de los siglos se han preguntado cómo murió José de Nazaret, esposo de María Virgen y padre según la Ley de Jesús, el Hijo de Dios.

No existen documentos que avalen el cuándo y el cómo de la muerte de san José, aunque el Patriarca ha sido nombrado Patrono de la Buena Muerte. Sobre cuándo murió José, la tradición señala que fue un 19 de marzo, día en que se celebra la fiesta del Santo Patriarca. Pero sobre el año nada se ha podido averiguar hasta el momento. Tan silenciosa fue la vida de José que se fue de este mundo calladamente.

Unos, como san Epifanio, creen que José murió poco después de cumplir Jesús 12 años, es decir poco después de haber hallado a Jesús discutiendo con los doctores de la Ley. Sobre esta hipótesis se han basado muchos para deducir que José era un hombre mayor, es más, incluso anciano, para resaltar de este modo la virginidad de María y encontrar una explicación fácil a su castidad matrimonial.

La mayoría piensa que José murió poco antes de la vida pública de Jesús. El evangelio de san Juan narra las Bodas de Caná (cfr. Jn, 2, 1-11) y señala que Jesús se dio a conocer antes de que “llegara mi hora”, o sea cuando comenzó su vida pública. Estaban invitados a la boda María su madre, y nada dice de san José. La Virgen no hubiera ido a una boda sin su esposo, lo que indica que José ya había fallecido.

Y ¿cuándo murió san José? Aunque no hay documentos, es posible que el Santo Patriarca tomara a María como esposa a los veinte y pocos años. La Virgen era más joven, era una doncella cuando se unió a José en matrimonio. La esperanza de vida en tiempos de Jesús no era mucha y rondaba entre los 45-50 años de media para los hombres. Por lo tanto, José debió fallecer entre los 45 y 50 años, o sea cuando Jesús tendría entre 20 y 25 años.

Y ¿cómo murió José? José de Nazaret fue elegido muy cuidadosamente por Dios para que custodiara a su Hijo, Jesús, y a la Madre de este, siempre Virgen, María. José era un predilecto de Dios, y a los predilectos no les falta nunca la cruz de cada día, como decía santa Teresa de Ávila.

Por lo tanto el Señor le debió conceder una muerte plácida, aunque no exenta de dolores, recibiendo los cuidados y el cariño personal de su esposa María y de su hijo Jesús, como cuenta san Bernardino. ¡Qué bien morir tienen las personas cuando son atendidas por Jesús y por María en su última agonía! Mueren con el alma en paz, ¡felices!


San José, patrono de la Buena Muerte, nos acompaña con Jesús y María en el tránsito de nuestra vida a la vida eterna. Encomendándose a san José en la hora de la muerte le pedimos que nos conceda la paz en el alma y la participación en la vida beatífica del cielo tras dejar la vida mortal.

Una vez falleció, cuenta santo Tomás, el alma de José fue al seno de Abrahán con los demás justos del Antiguo Testamento, hasta la muerte de Jesucristo, hasta consumada la redención, donde las almas pasarían ya a un descanso “pleno”, pues aunque habían expiado la culpa, tenían la naturaleza.

Pero es más, algunos santos, como san Juan XXIII, creían que san José resucitó en cuerpo y alma a los cielos (homilía el 26 de mayo de 1960, con motivo de la canonización de san Gregorio Barbarigo). El Papa dijo que él lo creía así en su interior, pero no anunciaba doctrina alguna.

También lo creían el teólogo español Suárez, san Pedro Damián y san Bernardino de Siena, san Francisco de Sales, san Alfonso María de Ligorio, la venerable Madre María Jesús de Ágreda, Bossuet, san Enrique de Ossó y Cervelló y otros. ¿Cómo no podría estar en cuerpo y alma en los cielos, al lado de Jesús y María su esposa?

Y un dato más para la historia. El día en que el beato Pío IX nombró a san José Patrono de la Iglesia universal, unos energúmenos se fueron al Vaticano y debajo de las ventanas gritaron “¡Muerte al Papa!”. ¡Qué rabia tenía el diablo!

San José, decía san Juan Pablo II, fue comprendido y divulgado por un alma profunda y mística, santa Teresa de Ávila, junto con tantos santos e instituciones religiosas que tienen al Santo Patriarca como Patrono y hasta fundador.

El día 19 de marzo, el próximo domingo (o el lunes según los lugares dado que el domingo es de Cuaresma) todos podemos pedir la intercesión de san José para nuestras necesidades, pues decía santa Teresa que el Santo Patriarca nunca le falló.

Además, podemos contemplar a san José en tres misterios del Santo Rosario: los tres últimos Misterios de Gozo: el Nacimiento de Jesús en Belén, la Presentación de Jesús al Templo, y Jesús perdido y hallado en el Templo discutiendo con los doctores de la Ley. Es una manera de vivir esta unión de José con María y con Jesús, la Sagrada Familia.

FUENTE: es.aleteia.org
Misioneros digitales

Autor: SALVADOR ARAGONÉS

domingo, 21 de febrero de 2021

La muerte de San José: ¿se sabe cómo, cuándo y dónde murió?

La muerte de San José: ¿se sabe cómo, cuándo y dónde murió?

La Santa Biblia no hace referencia específica a la muerte de San José, pero algunos santos han sacado deducciones interesantes al respecto.

San José es, después de la Santísima Virgen María, el santo que más espacio ocupa en el Magisterio de la Iglesia Católica, a pesar de que en la Biblia hay pocas referencias sobre su persona.
De san José, podemos ubicar poco más de una decena de pasajes bíblicos en los que aparece en las Sagradas Escrituras.

Pasajes bíblicos en los que aparece San José 
Fue un humilde carpintero (Mt 13,55).
Estuvo desposado con la Virgen María (Mt 1,18; Lc 1,27)
Fue un hombre justo y trabajador (Mt 1,19)
Fue obediente a la voluntad de Dios (Lc 2,22.27.39)
Tuvo cuatro sueños (Mt 1,20; 2,13.19.22).
Vio nacer al Mesías en un pesebre (Lc 2,7).
Fue testigo de la adoración de los pastores (Lc 2,8-20)
Y también de la adoración de los Magos (Mt 2,1-12)
Asumió con valentía la paternidad de Jesús (Mt 1,21)
Escuchó la profecía que Simeón pronunció sobre Jesús y María (Lc 2,22- 35).
Para proteger a Jesús de Herodes, vivió en Egipto como extranjero (Mt 2,13-18).
De regreso en su tierra, vivió de manera oculta en Nazaret, en Galilea (Jn 7,52; 1,46)
Durante una peregrinación a Jerusalén, la Virgen y él perdieron a Jesús; después lo encontraron en el templo discutiendo con los doctores de la ley (Lc 2,41-50).
Como podemos observar en las citas bíblicas, de los cuatro evangelistas, sólo Lucas y Mateo hacen referencia a san José, pero nada dicen en torno a cómo, cuándo y dónde murió San José. 

¿Cuándo, cómo y dónde murió San José?
Si bien la Biblia no dice nada sobre la muerte de San José, algunos santos sí lo han hecho.

San Epifanio, por ejemplo, enseñaba que san José habría muerto poco después de cumplir Jesús 12 años; es decir, después de aquella peregrinación a Jerusalén, en la que la Virgen María y él perdieron a Jesús, y después lo encontraron en el templo discutiendo con los doctores de la ley.

Por otra parte, algunos estudiosos deducen que san José habría muerto poco antes de la vida pública de Jesús, pues el evangelio de san Juan, al narrar las Bodas de Caná, señala que estaban invitados a la boda María su madre, pero no dice nada de san José, quien, se supone, tendría que haber acompañado a su esposa.

Sobre la edad en que murió san José, algunos estudiosos consideran que, siendo la Virgen más joven que él cuando se unieron en matrimonio, y dado que el promedio de vida en tiempos de Jesús rondaba entre los 45-50 años en los hombres, san José habría fallecido entre los 45 y 50 años.

Y sobre la forma en que murió San José, lo único que dice la tradición es que debió haber sido la muerte más dulce y hermosa, teniendo a su lado a la Virgen María y a Jesús, como explicaba san Bernardino.

Oración a San José para una buena muerte
Es por esta razón que a San José se le considera Patrono de la Buena Muerte, y a él los fieles le piden que les conceda una muerte santa. Tan es así, que hay una antigua oración para ello:

Jesús, José y María les doy el corazón y el alma mía,
Jesús, José y María, asístanme en mi última agonía,
Jesús, José y María, descanse en paz con ustedes el alma mía.

Los Evangelios Apócrifos de la Infancia de Jesús 
Por otro lado, hay algunos documentos que dan más detalles respecto a la muerte de san José, aunque no forman parte del canon bíblico, y por lo tanto, no son parte de la Revelación Divina. En particular, están los llamados Evangelios Apócrifos de la Infancia de Jesús.

Este conjunto de narraciones incluyen un texto conocido como la Historia de José, el Carpintero, cuyo origen es la Iglesia Copta, proveniente de Egipto, y cuya redacción está en árabe; data del siglo IV o V; es decir, muy lejano a la conformación del canon bíblico.

Este documento se encontraba en el Vaticano (de donde fue sustraído en 1797) y pasó a la Biblioteca Imperial de París, Francia; hay algunos fragmentos con el mismo tema que formaban parte de la colección Borgia, y otros dos textos más en poder del British Museum, algunos de los cuales están escritos en griego.

Al parecer, estos documentos eran leídos en los monasterios coptos con motivo de la fiesta de San José. De acuerdo a esta información, san José habría fallecido en el mes copto Epep, el día 26, que corresponde al 20 de julio. En la Iglesia católica lo celebramos el 19 de marzo.

¿Qué dicen los apócrifos sobre la muerte de San José?
En la Historia de José, el Carpintero se dice que San José habría vivido 111 años en perfecta salud: “Su cuerpo no estaba achacoso, ni tenía delicada la vista, ni había siquiera un solo diente estropeado en su boca. Nunca le faltó cordura y la prudencia y conservó siempre su sano juicio, aun siendo un venerable anciano de 111 años.”

Cierto día –explica el texto apócrifo– San José recibió la visita de un ángel que le informó que ese mismo año iba a morir, y entonces viajó a Jerusalén, “penetró al templo del Señor, se humilló ante el altar, y rezó pidiendo que cuando llegara el momento no lo abandonara su ángel de la guarda y San Miguel Arcángel”.

De vuelta en su hogar, San José se enfermó, y le dijo a Jesús: “Tu eres Jesucristo, hijo verdadero de Dios”, afirmando que aceptaba la voluntad de Dios y la de su Hijo; entonces Jesús oró a Dios Padre: “soy tu Hijo querido; te pido por mi padre José, la obra de tus manos. Envíame un coro de ángeles juntamente con Miguel y con Gabriel para que acompañen al alma de mi padre José.”

“Al exhalar su espíritu, lo besó. Los ángeles tomaron su alma y la envolvieron en lienzos de seda… Al efectuar el sepelio a la manera judía… abrieron la entrada del sepulcro y depositaron el cadáver”.

Es importante insistir en que estos evangelios apócrifos no forman parte del canon bíblico; por lo tanto, no son parte de la Revelación Divina y no son vinculante u obligatorio de creer para los católicos.
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Desde la fe

jueves, 14 de enero de 2021

Oracion a San José por la familia


Glorioso San José, dulzura de Dios, protector, modelo y guía de las familias cristianas: Te ruego protejas la mía. 

Haz reinar en ella el espíritu de fe, santa  alegría y de religión, la fidelidad a los mandamientos de Dios y de la Iglesia, la paz y la unión de los hijos, el desprendimiento de los bienes temporales, la alegría del corazón en el hogar y el amor a los asuntos del cielo.

Dígnate velar sobre todos nuestros intereses.

Ruega al Señor que bendiga nuestra casa. Otorga la paz a la familia, acierto a los hijos en la elección de estado. 

Concede a todos los miembros de nuestra familia y de todas las familias de la tierra, la gracia de vivir y morir en el amor de Jesús y de María. 
Amén

domingo, 3 de enero de 2021

Antigua Oracion a San José

Antigua oración a San José, más de 1900 años de antigüedad (Libro de oraciones Pieta, página 12).

Oh San José, cuya protección es tan grande, tan poderosa y eficaz ante el trono de Dios, en tus manos entrego todos mis intereses y mis deseos. 

Oh San José, asísteme con tu poderosa intercesión. Obten para mí, de tu Divino Hijo, Nuestro Señor,  todas las bendiciones espirituales que necesito. A fin de que, habiendo conseguido, aquí en la tierra, la ayuda de tu poder celestial, pueda ofrecer mi gratitud y homenaje, al Padre más Amoroso. 

Oh San José, nunca me cansaré de contemplarte con el Niño Jesús dormido en tus brazos. No me atrevo a acercarme mientras que el Niño reposa 
sobre tu corazón. Abrázale fuertemente en mi nombre; y de parte mía, besa su fina y delicada Cabecita. Luego, suplicale que me devuelva ese beso a la hora de mi último suspiro. 

San José, patrón de los moribundos, ruega por nosostros. Amén. 

Rezarlo por nueve mañanas cosecutivas por lo que usted desea.

*Esta oración fue descubierta el año quincuagésimo de Nuestro Señor Jesucristo. En el siglo XVI, o en los años de 1500 A.D., envió el Papa esta Oración al Emperador Carlos. El emperador reibió esta oración al prepararse para emprender la batalla. 

Los que leyesen esta oración serán premiados. Igualmente se premiará a los que la escuchasen al ser leída o si la llevasen en su persona. A todas estas almas se les promete que no morirán repentinamente; ni se ahogarán; ni serán afectados por el veneno. No caerán en manos de sus enemigos; ni serán consumidos en ningún incendio; ni aun derrotados en la batalla.

miércoles, 30 de diciembre de 2020

Oracion a San José para pedir un buen esposo

Oh alabado y bendito San José, tú que tienes el poder de hacer posibles todas aquellas cosas imposibles para nosotros en este mundo, acudo a ti en búsqueda de ayuda para pedirte que me ayudes a encontrar a un hombre de bien y de fe para casarme y poder formar una buena familia que te sirva a ti y a nuestro Señor Jesucristo.

Acudo ante ti, oh esposo de María y padre terrenal de Jesús de Nazareth, tú que eres el mejor ejemplo que puede haber de ser un buen esposo y un gran padre de familia, siendo amoroso, dedicado y trabajador, ayúdame a encontrar un buen esposo para vivir con él, el gozo del matrimonio mientras guiamos nuestras vidas hacia la felicidad de vivir en la fe en Cristo.

Tú San José, hombre ejemplar y trabajador como ninguno, pon en mi camino un hombre de bien y trabajador que se gane el pan de cada día de forma honrada, que sea proveedor para su familia y sea el pilar que la sustenta, así como tú lo hiciste con tu sagrada familia estando en esta tierra.
Ante ti suplico, que me ayudes a encontrar un hombre familiar y cariñoso que siempre le dé a su familia amor y cariño, que siga los pasos que tú seguiste en este mundo para ser un padre y esposo ejemplar ante todos y que sirva a nuestro Dios, que siempre esté atento a su familia.

Yo prometo, Oh San José, que seré una buena mujer para él, así como quiero que él sea un buen hombre para mí, prometo arrodillada ante tu presencia que seré una buena esposa y madre y que juntos podremos formar una amorosa familia que te alabe y te bendiga por el resto de nuestras vidas.

Ante tus sagrados ojos se reflejan mis deseos de que, en sagrado matrimonio, me otorgues la agradable compañía de un buen esposo que me sirva de pilar para guardar y fortalecer mi fe en ti, para ambos ayudarnos a crecer espiritualmente, juntos cumpliremos cada una de las leyes de nuestro Señor y seremos fieles a ti.

Poderoso San José, te pido que lleguen a tus sagrados oídos mis súplicas, para que con tu grandísimo poder intercedas ante mí y me ayudes en esta búsqueda, tú conoces mis intenciones y sabes que yo soy una buena mujer y vengo humildemente ante ti para que me ayudes y pongas en mi camino un acompañante que sea bueno también, espero me ayudes a cumplir mi esperanza adorándote y sabiendo que tu tiempo es perfecto y, que tu voluntad siempre será mejor que la mía. 
Amén.

jueves, 10 de diciembre de 2020

Oracion a San José por un Alma del Purgatorio

ORACION A SAN JOSE POR UN ALMA DEL PURGATORIO.

Amorosísimo San José, que tan tiernamente amaste a Jesús y tan vivamente sentiste la privación de su presencia cuando le perdiste en el templo, te encomiendo con todo fervor el alma de (se dice el nombre), que, lejos tal vez de la beatífica presencia de Dios, está ahora padeciendo en el purgatorio.

!Oh santo patriarca! sé su consuelo en aquel lugar de pena y expiación, dígnate aplicarle los piadosos sufragios de los fieles, particularmente los míos. 

Constitúyete su intercesor para con Jesús y María y rompe con tu poderosa oración sus cadenas, para que pueda abismarse en el seno de Dios y gozar cuanto antes de la felicidad eterna. Así sea.

Señor Jesús, Tú que por tu pasión dolorosa redimiste a todas las almas, a aquellas que están el purgatorio llévalas al Cielo por intercesión de la Virgen y San José. Amén. 

miércoles, 9 de diciembre de 2020

San José terror de los demonios

¿Por qué es San José el terror de los demonios?

Este artículo es una traducción de la publicación original Why Saint Joseph is the Terror of Demons del sitio web Catholic Online.

Aunque la información detallada de la vida de San José, sigue siendo escasa, hemos aprendido de las Escrituras y la Sagrada Tradición acerca de su fe inquebrantable, su incansable perseverancia, y sobre su admirable y excepcional pureza y humildad. La Iglesia, en su sabiduría, ha entregado a los fieles un legado de bellas invocaciones en su honor, que ha llamado la Letanía de San José. Las vibrantes denominaciones que allí encontramos, logran acercarnos al santo y nos recuerdan sus muchas virtudes. Hay una invocación particularmente intrigante llena de sentido y de verdad: “el Terror de los Demonios”. ¿Acaso nos hemos preguntado el porqué de este título?

Una noble vocación

Dada la grandeza de su vocación: la protección, sustento y cuidado de Nuestra Madre Santísima y Nuestro Señor Jesús como cabeza de la Sagrada Familia, podemos esperar que Dios lo haya dotado con una gracia proporcionalmente extraordinaria para llevar a cabo tan noble misión en la vida. Y ciertamente podemos contemplarlo como un ícono sublime de masculinidad y un pilar de fuerza, que sin duda alguna provoca un miedo terrible a los poderes de la oscuridad, dada la sublime tarea encomendada a su cuidado.


Pureza

San José es el epítome de un hombre puro. Puro en pensamiento, puro de corazón, puro en cuerpo y alma; destinado a ser el castísimo esposo de María Santísima concebida sin pecado. En vista de esa sublime pureza y santidad, no es una locura creer que dada la fealdad asquerosa de los espíritus infernales, éstos se encogerían de miedo, petrificados ante su presencia.

El éxito de la misión de Cristo dependía de San José

En sus manos fue depositado el más excelso y sagrado deber de proteger la humanidad de nuestro Señor Jesucristo, el pináculo de toda la creación. Dios se hizo hombre para redimir a la humanidad y dotarlo con el más perfecto y el último regalo de la vida eterna, a través de su Cuerpo y Sangre. Para cumplir su misión divina, Dios Padre se dignó encomendar a su hijo al cuidado paternal de San José. ¡Qué formidable y poderoso hombre debe haber sido San José!

Ciertamente podemos atribuir este plan a la eterna sabiduría de Dios, que nos ha predestinado para la vida eterna a través de su Hijo. Por esta causa santa, nos ha concedido a su hijo nacido de una Madre Purísima Inmaculada, libre de la mancha del pecado original. Y para garantizar y preservar la integridad de esta Madre inmaculada, la ha prometido a un amoroso y castísimo esposo: José.

Protector de la Iglesia

Como protector y guardián de nuestro Señor y de la Virgen, San José también es invocado como Patrono de la Iglesia Universal, en reconocimiento a su destreza y fortaleza. La Iglesia Católica, nacida del agua que brotaba del costado de Jesús, y alimentada por el amor maternal de Nuestra Señora, encontró en las manos de José, consuelo y protección de la malicia de Satanás y sus seguidores. Los encontró en San José ¡el terror de los demonios!. En reconocimiento a esa posición tan especial, la Santa Madre Iglesia le honra con la máxima veneración llamada protodulia, superior a la que poseen los ángeles y otros santos, excepto María, quien recibe una veneración especial llamada hiperdulia.

Patrono de la Buena Muerte

La Sagrada Tradición nos dice que nuestro Señor y la Virgen le auxiliaron en sus últimos momentos y que su muerte no fue superada en santidad por ningún otro- excepto por Jesús y María. En virtud de esto, San José llegó a ser conocido como el patrono de los moribundos. A través de los años, los fieles católicos amorosamente le piden a él la gracia de tener una buena y santa muerte.

Gracias obtenidas por intercesión de San José

- Aquellos que lo invoquen obtendrán de Dios, por su intercesión, el don de la castidad, y no serán conquistados por la tentación de los sentidos.
- Recibirán gracias particulares para liberarlos del pecado.
- Obtendrán una verdadera devoción a la Santísima Virgen.
- Tendrán una buena y feliz muerte, y en todo momento decisivo serán defendidos contra los ataques de Satanás.
- Serán liberados cuando sea conveniente para ellos, de los sufrimientos corporales, y encontrarán ayuda en sus aflicciones.
- Si están casados, ellos serán bendecidos con descendencia.
- Los demonios tendrán extremo temor del nombre glorioso de San José.

Con tantas gracias a obtenerse a través de su poderosa intercesión, no tardemos ni dudemos en pedir humildemente la protección y la ayuda de nuestro amado San José ¡el terror de los demonios!

jueves, 12 de noviembre de 2020

La Oracion y Promesas de los Miércoles a San José


El 5 de Julio de 1883 Papa León XIII aprueba el miércoles como el día consagrado a San José en toda la Iglesia Universal.

La promesas de San José a quienes recen el primer miércoles de cada mes:

En cada miércoles del mes, mi corazón castísimo brinda innumerables gracias a todos aquellos que recurren a mi intercesión.

Este día las almas recibirán una lluvia de gracias extraordinarias.

Comparto con todos los que me honran y recurren a mí, todas las gracias, todas las bendiciones, todas las virtudes y todo el amor que he recibido de mi Divino Hijo Jesús y de mi esposa María Santísima cuando yo vivía en este mundo y las que ahora recibo en la Gloria del Paraíso.

¡Hijo mío! No sabes cúal grande honor y dignidad he recibido de Nuestro Padre del Cielo.

Él ha hecho estallar de alegría mi corazón.

El Padre del Cielo me ha concedido el honor de poder representarlo en este mundo, dándome la responsabilidad de proteger a su Divino y amado Hijo Jesús.

He puesto todo en las manos del Señor y como su siervo he estado siempre dispuesto a hacer su santísima voluntad.


PROMETO:

Interceder delante de Dios por todos los que honoren mi corazón recurriendo a mí.

Daré la gracia de poder resolver los problemas más difíciles, socorrer en las necesidades más urgentes que a los ojos de los hombres parecen imposibles.

La oración de cada Miércoles a San José, Custodio de Nuestro Señor Jesús:

San José, ruega a Jesús que venga a mi corazón y lo inflame de caridad.

San José, ruega a Jesús que venga a mi inteligencia y la ilumine.

San José, ruega a Jesús que venga a mi voluntad y la fortalezca.

San José, ruega a Jesús que venga a mis pensamientos y los purifique.

San José, ruega a Jesús que venga a mis afectos y los ordene.

San José, ruega a Jesús que venga a mis deseos y los dirija.

San José, ruega a Jesús que venga a mis acciones y las bendiga.

San José, haz que Jesús me done su Santo Amor.

San José, haz que Jesús me done la imitación de sus virtudes.

San José, haz que Jesús me done la verdadera humildad de espíritu.

San José, haz que Jesús me done la paz del alma.

San José, haz que Jesús me done el santo temor de Dios.

San José, haz que Jesús me done el deseo de la perfección.

San José, haz que Jesús me done la dulzura de carácter.

San José, haz que Jesús me done un corazón puro y caritativo.

San José, haz que Jesús me done la gracia de soportar con paciencia los sufrimientos de la vida.

San José, por el amor que le diste a Jesús ayúdame a amarlo de verdad.

San José, recíbeme y protégeme como tu fiel devoto.

San José, yo me pongo en tus manos, acéptame y socórreme.

San José, no me abandones en la hora de mi muerte.

Amén
¡San José, ruega por nosotros!

23 de Septiembre - Padre Pío

23 DE SEPTIEMBRE SAN PÍO DE PIETRELCINA (PADRE PÍO) El padre Francesco Forgione nació en Pietrelcina, provincia de Benevento, el...